El país de las sombras largas

El país de las sombras largas

A 50 años del golpe de estado

Los ocasos montan un teatro de sombras en las arenas caramelo de las playas desiertas. Los niños juegan a ser gigantes esbeltos con el sol a sus espaldas.

Ser el obstáculo de una luz oblicua y dorada brinda ese poder aunque sea por un ratito y se desvanece al titilar las primeras estrellas.

Hace dos generaciones, las botas de cuero curtido de Gregorio Alvarez retumbaban el salón de los pasos perdidos de palacio legislativo. Se confundían con el eco de los discuros de Wilson Ferreira, Amilcar Vascocellos y Enrique Rodríguez que todavía flotaban en un aire espeso y lúgubre.

La noche del 27 de junio de 1973 se cancelaba el parlamento, se supirmían las garantías individuales, disolvían partidos, sindicatos y la justicia. Las togas de los jueces eran casacas oliva con lauros y escarapelas que parecían salir de los festones funerarios.

La ley era letra muerta como inertes quedaban las calles empapadas por tanquetas hidrantes que apagaban las barricadas humeantes.

Palos, pólvora, plomo, corridas, chirreo de frenos y puertas de las “chanchitas” que se cerraban enlatando a jóvenes pelilargos que blandían sus peligrosos cuadernos de filosofía.

Con una sangrienta guerrrilla abatida, sus referentes presos, muertos o exiliados el estado tomado por la cúpula militar se disponía aniquilar toda huella de “sedición” y amenazas que rozaban el delirio o la fantasía que ni el mismísimo Julio Verne hubiera imaginado.

Se instalaron pues 11 años de aplastante terror ejercido por “el estado” alterado, violado y putrefacto como si un oscuro moho le hubiera penetrado hasta el alma.

192 desapariciones coordinadas con los países del cono sur, torturas física y psicológica , asesinatos, fusilamientos, exilios, miedo, crisis económica y eso si … el himno bien pronunciado, pelo bien cortito que no toque la camisa.

Tras el exito de los muchachos, pletóricos de convicción un día se iluminaron e hicieron a la gente una consulta ¿SI o NO?. Como si de deshojar una margarita, se tratase, el último pétalo fue un “NOOO” rotundo, un grito de las entrañas y un río de libertad.

Costó la conquista, llegaron los pactos, las negociaciones, los acuerdos, los retornos y las esperanzas, no sin mas desapariciones y asesinatos.

Las fusiles se fueron anundando en sus puntas como las lenguas de quienes pudiendo decir donde están todos o algunos de los desaparecidos, llevaron el secreto a sus tumbas sin nombre, epitafios ni testamentos.

Hoy de la tierra sabia, nacen tímidamente las semillas que cuentan el horror en los laboratorios de los atropólogos.

El silencio, es la sombra mas largamente proyectada desde aquel ocaso que pareció eterno un día como hoy pero de 1973.

Seamos pues, el prisma que desparrame una luz, tan fuerte y tan cálida que confunda a las sombras en su pretensión punitiva de ser largas.

Fotos: Parlamento, Presidencia, Frente Amplio, Archivo histórico de El País.

Alejandro Montandon