Bullying, la batalla en el silencio

Bullying, la batalla en el silencio

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De cada tres niños, niñas o adolescentes que padecen violencia repetida y sistemática en un centro de estudios sólo uno cuenta lo que le pasa.

El que no violenta observa, filma o mira hacia un costado conformando un complejo ecosistema de víctimas y victimarios, encerrados en un oscuro y doloroso rincón de silencio enmudecedor y destructor de la autoestima.  

Para el inicio del año lectivo el diputado del Partido Colorado Matías Duque, pidió a sus compañeros de todas las bancadas no demorar más el debate sobre un proyecto de ley de su autoría y no mirar para el costado. 

Hoy, habría buen nivel de consenso en el parlamento para finalmente legislar sobre el bullying a todo nivel sea con este proyecto u otros dos ya presentados por legisladores también del Partido Colorado en la legislatura anterior.

Duque, integra la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Representantes, escuchar entrevista completa.



El legislador por Canelones mencionó datos de la OMS sobre el problema y sus consecuencias, resaltando que “19% de los suicidios o intentos en Uruguay son por esta causa”.  

Para prevenir en “toda la gama etarias de niños, niñas adolescentes e incluso para adultos en educación terciaria” se prevé un Plan Nacional de Prevención y una campaña de concientización.  

“Conocer el problema, que el MSP lidere una campaña, mapear y crear un observatorio para la prevención forman parte del conjunto de soluciones que se establece en la redacción”.

Procolo de acción

La iniciativa también plantea crear un protocolo con un referente para la prevención en el centro de estudio que se activa de manera inmediata con criterios iguales en todo el país.

Hoy, son tres las iniciativas sobre el tema incluyendo la de Duque y salvo matices, van en el mismo sentido: prevenir y concientizar.

“Nos preocupa muchísimo la salud mental, una de las formas de prevenir muchas de las patologías es a través de este tipo de proyecto que lo que busca es prevenir el bullying”.

Datos del informe de UNICEF señalan que la mayor parte de las investigaciones sitúan el acoso entre los 9 y los 16 años, con un mayor número de casos entre los 13 y 14 años.

A nivel mundial  únicamente 32 países han legislado sobre el tema : Australia, Canadá, Chile, Ecuador, Filipinas, Honduras, Japón, México, Perú, Corea del Sur, República Dominicana, Suecia, Irlanda, EE. UU. y Reino Unido.

El principal escollo lo han encontrado en la conformación y cumplimiento del protocolo, es decir en la puesta en práctica de los preceptos de la ley.

A continuación, parte del informe de UNICEF “Acoso escolar: qué es y cómo ponerle fin con planteos y soluciones al problema”. Completo en pagina de UNICEF

No sé si mi hijo es víctima de acoso. ¿Qué señales debo tener en cuenta?

Obsérvalo de cerca. Fíjate en el estado de ánimo de tu hijo, ya que es posible que algunos no expresen sus preocupaciones verbalmente. Los signos a tener en cuenta incluyen:

  • Marcas físicas, como moretones inexplicables, arañazos, huesos rotos o heridas.
  • Miedo de ir a la escuela o de participar en eventos escolares.
  • Ansiedad, nervios o estado de alerta.
  • Tiene pocos amigos en la escuela o fuera de ella.
  • Pierde amigos de repente o evita situaciones sociales.
  • Su ropa, dispositivos electrónicos u otras pertenencias personales se pierden o aparecen rotos.
  • Pide dinero con frecuencia.
  • Empeora su rendimiento académico.
  • Falta a la escuela o llama desde allí para irse a casa.
  • Procura estar cerca de adultos.
  • No duerme bien y tiene pesadillas.
  • Se queja de dolor de cabeza, de estómago o de otras molestias físicas.
  • Parece angustiado después de pasar tiempo en Internet o en el móvil (sin una explicación razonable).
  • Se muestra reservado, sobre todo con respecto a su actividad en Internet.
  • Está agresivo o tiene arrebatos de ira.

¿Qué hago si mi hijo sufre amenazas o es víctima de acoso?

Si sabes que tu hijo está siendo víctima de acoso, puedes tomar una serie de medidas para ayudarlo:

1. Escucha a tu hijo abierta y tranquilamente

En vez de tratar de encontrar la causa del acoso o resolver el problema, céntrate en hacerle saber que lo escuchas y lo apoyas. Asegúrate de que sepa que no ha sido su culpa.

2. Tranquilízalo

Dile que le crees, que te alegras de que te lo haya contado, que no es su culpa y que harás todo lo posible por ayudarlo.

3. Habla con su profesor o con la escuela

Tu hijo y tú no tienen que enfrentarse solos al acoso. Pregunta en la escuela si cuentan con una política o un código de conducta contra el acoso. Esto puede servir tanto para el acoso en persona como en línea.

Leer: Cómo abordar el acoso en la escuela de tu hijo

4. Apoya a tu hijo

Para tu hijo, contar con el apoyo de su madre o su padre es fundamental para lidiar con los efectos del acoso. Hazle saber que puede hablar contigo en cualquier momento y tranquilízalo asegurándole que todo irá bien.

¿Qué puedo hacer si mi hijo acosa a otros?

Si crees o sabes que tu hijo está acosando a otros niños, es importante recordar que no es inherentemente malo, sino que puede estar tratando de exteriorizar algo. Muchas veces, los niños que perpetran el acoso quieren integrarse, necesitan atención o simplemente están tratando de lidiar con emociones complicadas. En algunos casos, los acosadores son, a su vez, víctimas o testigos de la violencia en su hogar o comunidad. Hay varios pasos que puedes seguir para ayudar a tu hijo a parar con el acoso:

1. Fomenta la comunicación

Entender por qué tu hijo está actuando así te ayudará a saber cómo ayudarlo. ¿Se siente inseguro en la escuela? ¿Está peleando con un amigo o hermano? Si le cuesta explicar su comportamiento, podrías consultar a un orientador, trabajador social o profesional de la salud mental, que están capacitados para trabajar con niños.

2. Trabaja formas sanas de afrontar el problema

Pídele a tu hijo que te explique una situación que lo haya frustrado y ofrécele formas constructivas de reaccionar. Utiliza este ejercicio para pensar en otras situaciones que podrían darse en el futuro y proponer reacciones que no hagan daño. Anima a tu hijo a “ponerse en los zapatos del otro” y a imaginarse qué ha podido sentir la persona que ha sido víctima de acoso. Recuérdale que los comentarios que se hacen en línea también duelen en el mundo real.

3. Obsérvate a ti mismo

Es común que los niños que acosan estén imitando lo que ven en casa. ¿Están expuestos a comportamientos física o emocionalmente dañinos de sus padres o cuidadores? Reflexiona y piensa honestamente en cómo te muestras ante tu hijo.

4. Hazle ver las consecuencias de lo que hace y dale la oportunidad de rectificar

Si descubres que tu hijo ha acosado a otros, es importante mostrarle las consecuencias de forma adecuada y no violenta. Podría ser limitando sus actividades, especialmente las que fomentan el acoso (reuniones sociales o tiempo frente a la pantalla o en redes sociales). Anímalo a disculparse ante sus compañeros y ayúdale a encontrar formas de ser más inclusivo en el futuro.

Alejandro Montandon